Desventuras del señor Temporal #10

Caminaba exhausto el señor Temporal bajo un sol que abrasaba su piel y la arena del desierto cuando tropezó con el Genio de la lámpara de marras.

-Oh! Dichoso extranjero que vagas por tan inhóspitas tierras, deja que sea tu siervo y pídeme lo que desees, pues nada habrá más grato para mí que complacerte.

El señor Temporal posó su mano con familiaridad en el hombro del gracioso Genio -algo que sorprendió un tanto a éste, ya que nadie se había tomado tal confianza hasta el momento- y dijo con voz pausada

-Silencio, por favor.

temporal bone

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