Individualismo y soledad

Puede parecer a primera vista que la diferencia entre individualismo y soledad es una cuestión de matices únicamente y que de esta forma queda zanjado el asunto sin que merezca la pena entrar en detalles. Pero, cuidado con los matices y los detalles porque a veces son los que nos dan la clave. Si habremos de hacer caso a la biología genética, y no parece el momento de poner en duda su autoridad, la diferencia entre un consejero delegado de banca y un ejemplar de mosca de la fruta (drosophila melanogaster) es una cuestión de matices o detalles, y no por ser esto evidente queda agotado el problema.

Avancemos entonces. Individualista y Solitario parecen caer bajo la especie común de aquellos que, en mayor o menor grado, se distinguen voluntariamente del resto de mortales que llamamos sociedad, sea esto lo que sea. Pero, mientras el Solitario puede ser pensado sin esfuerzo en términos de marginalidad, el individualista goza del éxito social suficiente como para llegar a constituir un modelo ampliamente aceptado, encarnando valores convencionalmente positivos como acción, brillo, arrogancia, seguridad en si mismo, relevancia y protagonismo, cierta inconsciencia que permita el atrevimiento y la audacia, y el resto que hubiera que añadir si pretendiésemos ser sistemáticos; todos ellos, valores que han de ser representados, puestos en escena (siendo tal necesidad, quizá, prueba de carencias mal disimuladas) para que se cumpla la condición fundamental de esa ficción que supone el éxito. El éxito necesita de cortesanos y a tal corte debe su reino. El Solitario, en cambio, es una figura más escurridiza, más difícil de apresar, que vive agazapada, oculta en su madriguera, acaso porque es consciente de sus debilidades, porque conoce los límites del lenguaje y sabe que cualquier cosa que diga o haga públicamente habrá de ser usada en su contra y eso lo hace huraño y desconfiado, además reniega del éxito pues, más que nadie, se dedica a contemplar la vanidad de las cosas. Está enfermo de consciencia y melancolía, llegando esa enfermedad a tal punto que afirmará que todo esto no es más que un juego de figuras donde los papeles se reparten al azar, un azar pertinaz y cruel.

Diremos, para acabar con un matiz más, que no se debe confundir esta figura con la del Perdedor, que pudiera ser una sublimación literaria de ambos tipos, oscilando entre ambos polos (y que goza últimamente de un gran favor del público, al menos cuando se trata de un personaje que es otro. Fuera de las pantallas a todo el mundo le cuesta sufrir). Podríamos, a modo de ilustración, decir que el Julien Sorel de Stendhal y el Raskolnikov de Dostoyevski cabrían en la categoría de perdedores, siendo más próximo al individualismo el primero y a la soledad el segundo; sin embargo, Alejandro y Diógenes, individualista y solitario, y aquí, como hasta ahora, estamos simplificando, difícilmente podrían ser juzgados como perdedores claros a tenor del famoso diálogo. Los matices y los detalles serán, quizá, los que nos den la clave.

Drosophila melanogaster

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5 pensamientos en “Individualismo y soledad

    • “El miedo mata la mente”. Al contrario, el miedo es una emoción estrechamente relacionada con la supervivencia y la adaptación al medio, cuyos procesos, desde un punto de vista neurológico, tienen lugar en la parte más arcaica del cerebro (amígdala) y que compartimos con el resto de vertebrados complejos, permitiéndonos, entre otras cosas, no ser devorados irremediablemente por las alimañas, renunciar a saltar por la ventana de un séptimo piso pretendiendo volar o desarrollar de forma racional, tras el aprendizaje que estas emociones primarias suponen, estrategias que tengan en cuenta riesgos y peligros reales. La clave estaría en evitar que nos atenazasen miedos imaginarios, obsesivos, patológicos, etc, y no evitar el miedo en sí (una patología terriblemente reveladora es el miedo al miedo), a no ser que nuestro ideal sea el del temerario suicida. Quien tiene culo tiene miedo.

  1. Que tal señor Solitario? Moi interesante o blog. Son reflexións túas ou un pouco de todo como dis?
    A ver si facemos por coincidir algún día. Unha aperta!!

    • ¡Qué tal Lolo! Sospeito de donde chegaron as pistas para que deras co sitio. Alégrome. Mais que reflexions son pequenos xogos que so queren remedar (de ahí o título e o subtítulo do blog: ampliación, copia e reducción) irónicamente algúns trazos da escritura ou das escrituras.
      ¡Xa nos veremos as caras!. ¡Bicos!

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