Hidráulica

En el río donde aprendimos a nadar aprendimos también a hundirnos. Por un momento fuimos ahogados. Inmersos en los gritos turbios de las aguas claras comprendimos el valor de lo atmosférico y luchamos perturbados por volver a tener su aliento, hasta llegar a ser maestros del ingenuo y solemne arte de flotar haciendo el muerto, bajo la bóveda encarnada de nuestros párpados celestes.

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